Una necesidad humana para aprender, crecer… (y soltar)
Una agradable tarde de otoño, mientras volvía a casa, escuchaba un podcast en el que un psicólogo daba su opinión sobre las relaciones humanas. Decía:
“Si me preguntás qué opino de las relaciones en general, diría que son complejas, difíciles de sostener, impredecibles y, a veces, agotadoras. Pero también son necesarias. Nos sostienen emocionalmente y, a través de ellas amamos, comprendemos, crecemos, damos, recibimos y aprendemos a poner límites”.
“En síntesis, son tan complejas como necesarias”.
Mientras lo escuchaba, me sentí profundamente identificada.
Reflexionando sobre el tema, recordé cuán desafiantes habían sido ciertas relaciones años atrás y cuánto había aprendido de esas experiencias.
Personas con diferentes historias, miradas y personalidades no siempre coinciden con nuestra forma de observar el mundo, por lo que se hace difícil sostener la relación si no hay comprensión y diálogo.
Por eso, a veces con dolor, otras con certeza, comprendí que cada persona que entra a nuestro mundo nos deja una enseñanza y que no todas pueden acompañarnos en cada etapa de nuestra vida, especialmente si esas relaciones dejan de hacernos bien.
Una mirada consciente sobre las relaciones
Creo profundamente que las personas que conectan con nosotros no llegan por casualidad. Cada vínculo trae un aprendizaje, una experiencia, una oportunidad de crecer. Algunas relaciones evolucionan junto a nosotros y permanecen; otras cumplen su ciclo y, cuando las prioridades cambian o los caminos dejan de estar alineados, es momento de soltar. No como una pérdida, sino como una señal de que algo en nosotros también cambió y necesita avanzar.
En resumen:
Entender…
- que no todas las relaciones pueden acompañarnos en todas las etapas de nuestra vida,
- que al crecer, muchas veces, cambian nuestros intereses, conversaciones y prioridades,
- y que sostener una relación cuando ya no es sana tiene un gran costo emocional….
forma parte del crecimiento personal y del cuidado de nuestra salud emocional.
Por eso, amé, aprendí, crecí, agradecí y solté.
Para reflexionar…
Construir relaciones más conscientes sólo depende de nosotros. Saber decidir cuándo dejar atrás aquellas personas que ya no están alineadas con nuestra forma de ver el mundo, y darnos cuenta a tiempo, será parte del aprendizaje.
Sin embargo, es necesario recordar que la relación más importante y poderosa de la que debemos ocuparnos primero es la que tenemos con nosotros mismos y que será la base para construir cualquier relación futura.
Te invito a qué te tomes unos minutos y pienses en estas preguntas. Podés escribirlas en tu diario personal.
¿Qué relaciones te nutren hoy y cuáles sentís que te desgastan?
¿Hay algún vínculo que estés sosteniendo por costumbre más que por bienestar?
¿Qué te gustaría que pase con esa relación hoy?
Si te resonó algo de este artículo, escribí en los comentarios. Tu opinión es valiosa y me encantará leerte.
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