¿Por qué soportamos condiciones laborales inhumanas o incómodas si no nos sentimos bien?
Una mañana soleada caminaba por el parque cuando me detuve unos minutos a descansar. A lo lejos se escuchaba la voz de una mujer que parecía enfurecida por la forma en que gritaba. A su lado, un hombre sentado que aparentaba ser su pareja, la observaba agobiado. Sus ojos reflejaban cansancio y tristeza.
Ella, en cambio, lo miraba fijamente, con desprecio, mientras le decía:
—“Vos tenés que renunciar a ese trabajo esclavo. Estás dejando tu vida ahí, trabajás más de 14 horas y así te pagan”.
El hombre respondió desanimado:
—”¿Qué querés que haga? Hace más de 20 años que estoy ahí. No sé hacer otra cosa. Solo soy un carpintero.”
De repente, una bocina ensordecedora interrumpió la escena. Me levanté y seguí caminando, pero esa conversación quedó resonando en mí.
Mientras avanzaba, una pregunta se repetía una y otra vez:
¿Por qué a veces soportamos condiciones laborales inhumanas o incómodas, aún sabiendo que no nos hacen bien?
¿Será por el dinero?
¿Por costumbre?
¿O hay algo más detrás de ese “aguantar”?
Entendiendo el panorama…
Cuando hablamos de malestar en el trabajo, a menudo, no sabemos cómo nombrar lo que nos pasa. Sin embargo, existe algo que atraviesa silenciosamente a muchísimas personas: la insatisfacción laboral.
La insatisfacción laboral es un estado emocional de descontento que aparece cuando el trabajo no cumple con nuestras expectativas personales o profesionales. En general, no se manifiesta de forma abrupta; sino que comienzan a aparecer señales progresivamente que nos indican que algo ya no está bien.
Con el tiempo, esa insatisfacción genera falta de motivación, frustración, desilusión e incluso agotamiento físico y mental, por varios factores.
Los más frecuentes que la provocan son:
-Salarios bajos o percibidos como injustos
-Falta de reconocimiento: sentir que el esfuerzo no es valorado
-Mal clima laboral: conflictos constantes o mala comunicación
-Pocas oportunidades de crecimiento
-Condiciones de trabajo injustas: sobrecarga, monotonía, exigencias excesivas
En resumen, se trata de una brecha entre lo que se espera de un trabajo y lo que realmente se recibe, afectando la felicidad y el bienestar integral del trabajador.
Mientras leía sobre el tema, más recordaba aquel hombre.
Entonces, la pregunta volvió a aparecer:
¿Por qué seguimos “aguantando” un trabajo que ya no nos hace bien?
¿Será que no queremos perder esa seguridad ilusoria del empleo seguro?
¿O será porque no nos creemos capaces de comenzar de nuevo?
Al final del día, solo uno sabe realmente por qué elige sostener lo insostenible.
Si estás leyendo este artículo, tal vez algo en tu trabajo ya no esté en coherencia con tu ser. Y quizás sea momento de detenerte un instante y revisar qué parte de tu vida laboral estás “aguantando”.
Para empezar a comprender tu estado emocional laboral, te dejo algunas preguntas reflexivas:
¿Cómo te sentís hoy en tu empleo?
¿Qué emociones predominan cuando estás trabajando?
¿Te sentís reconocido, valorado y motivado, o estar allí se ha convertido en una carga física y mental?
Si te sentiste identificado/a con alguna parte del artículo, contáme en el chat, con gusto leeré y responderé tus consultas.
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