3 Tips para gestionar tu tiempo
Eran las 10 a.m. de un sábado cuando me desperté pensando en realizar todas las tareas de la casa que venía postergando por falta de tiempo. Me había prometido a mí misma que, cuando tuviera el tiempo suficiente, le dedicaría el día entero a esas actividades del hogar.
Y en mi cabeza, todo un día era más que suficiente.
El momento había llegado.
Comencé la mañana haciendo una lista de todo lo pendiente. ¡Para mi sorpresa, la lista tenía 34 tareas!
“¿De dónde saco más tiempo?”, dije en voz alta.
Era imposible hacerlas en un solo día.
En aquel entonces trabajaba más de diez horas diarias, por lo que durante la semana esas cuestiones no eran viables de resolver.
Así que esperaba ansiosa el fin de semana para organizar todo. Aunque siendo honesta, no tan ansiosa.
Después de unos quince minutos intentando decidir qué era prioridad y qué no, abandoné el proyecto.
Solo con imaginarme la cantidad de asuntos que debía atender, me frustré, me abrumé y me paralicé.
“Es demasiado para un solo día. Además, no sé ni por dónde empezar. Lo dejo para cuando tenga más tiempo”, me auto convencí.
¿Cómo empezar a gestionar tu tiempo sin sentirte abrumado?
Unos días después supe que tenía que retomar esas actividades. Necesitaba “encontrarle la vuelta” para no sentirme frustrada apenas mirara la lista.
Observando aquellas tareas pendientes y calculando el tiempo real con el que contaba —apenas unas ocho horas los sábados—, una respuesta mágica vino a mi mente, a partir de estas preguntas:
¿por qué tengo que hacerlo todo en un solo día?, ¿de dónde sale ese mandato o esa autoexigencia?, ¿por qué tengo la ilusión de que un día está compuesto por mil horas?
“Algo distinto tengo que hacer. Y, sobre todo, sin agobiarme” me dije.
Cambiando la mentalidad del “multitasking”
Comencé a investigar sobre el tema y encontré algo muy interesante.
Un artículo de neurociencias explicaba que es necesario centrarse en una sola cosa a la vez y evitar la multitarea (o multitasking), ya que el cerebro no es eficiente haciéndolo todo junto. Una idea muy distinta a lo que social y culturalmente nos hacen creer: que podemos con todo y al mismo tiempo, pensé.
El texto también afirmaba que el foco no debería estar en cuánto hacemos, sino en qué hacemos con nuestro tiempo.
Cuando miré la situación desde esa nueva perspectiva, todo cambió en mi mente.
La ansiedad por tener todo terminado “ya” y la frustración de sentir que era demasiado empezaron a disminuir.
Entendí que organizar paso a paso era la clave y que todo proceso necesita su propio tiempo.
3 Tips para gestionar el tiempo
Con esta nueva visión, armé un listado diferente. Esta vez organicé las tareas en tres grupos: lo urgente, lo importante y aquello que había que hacer, pero no es para hoy ni mañana.
Verlo de ese modo aclaró mi mapa mental. Enseguida, acepté que no me llevaría un solo día, quizás un mes o más, y que eso estaba bien. Ese ya no era el problema.
Aquella tarde dejé atrás mi autoexigencia y la exigencia sociocultural de tener todo hecho “para ayer”, e inicié mi plan de acción basado en las neurociencias.
3 Estrategias según las neurociencias para empezar sin agobio:
Tip 1: Aceptá tus límites
No podés hacer todo. Enfocáte primero en lo urgente, luego en lo importante y, por último, en el resto de las tareas que no tienen urgencia real.
Tip 2: Empezá en pequeño
Elegí dos tareas manejables para iniciar tu rutina. El cerebro necesita experimentar el logro: el éxito genera dopamina, lo que te motiva a continuar.
Tip 3: Evitá la multitarea
Centráte en una sola cosa a la vez. El cerebro no es eficiente haciéndolo todo junto.
Tip extra: Dividí las tareas
Descomponé proyectos grandes en pasos pequeños para que el cerebro no los perciba como imposibles.
Con estas ideas en mente, al poco tiempo más de la mitad de mis pendientes ya estaban resueltos. Complacida, me senté en el sofá y recordé cuando hablaba con una amiga sobre gestión del tiempo y ella me decía: “Roma no se hizo en un día… y vos tampoco podés hacer 34 tareas en un finde”.
Y tenía razón.
El ser humano tiene una imperiosa necesidad de sentir que avanza, que progresa en su vida. Por eso, hay algo esencial que no debemos perder de vista:
“Al final del día, el éxito no es haber terminado una lista de tareas, sino la certeza interna de que hemos avanzado, más allá del tiempo.”
NEWSLETTER
Si te gustaría recibir más información sobre este y otro temas, además de recursos y herramientas de coaching, neurociencias e inteligencia emocional, subscribíte gratis a la newsletter. Además, vas a acceder a información exclusiva sobre los próximos eventos online gratuitos.
