SALUD EMOCIONAL Y FISICA

¿QUÉ ES LA SALUD EMOCIONAL?

Comprender qué situaciones, personas o emociones nos desgastan y por qué, es clave para mantener una buena salud emocional.

Mientras manejaba hacia el trabajo, escuchaba un podcast motivacional donde la conductora iniciaba el programa con la siguiente pregunta:

¿Qué situación o persona en tu vida te hace sentir que tu salud emocional tambalea y perdés el equilibrio?

En seguida, pensé: ¿A qué se refiere con salud emocional? Era la primera vez que escuchaba ese término, o al menos que le prestaba atención.

Por aquellos años, estaba atravesando una situación que sentía que se me escapaba de las manos: una relación conflictiva y difícil de explicar. Con el tiempo comprendí que ese vínculo estaba impactando directamente en mi bienestar emocional, pero hasta entonces no era consciente de eso.

Comencé entonces a investigar, buscando comprender mis emociones y cómo deshacerme de aquella sensación de malestar que sentía cada vez que debía interactuar con ese vínculo.

No era algo que pudiera apartar de mi vida sin más, pero sabía internamente que debía existir otra forma de transitarlo.

Entendiendo el término salud emocional

En ese recorrido me encontré con los aportes de Daniel Goleman, psicólogo estadounidense reconocido por haber popularizado el concepto de inteligencia emocional, quien definió la salud emocional como la capacidad de reconocer, nombrar, aceptar e integrar las propias emociones de forma asertiva, en lugar de reaccionar automáticamente ante ellas.

Al leer esa definición, me propuse observar qué emociones aparecían cada vez que interactuaba con esa relación. Enojo, frustración, desconcierto y, en algunos momentos, tristeza eran las más frecuentes. Al identificarlas, etiquetarlas y escribirlas en mi diario, algo empezó a cambiar: me sentí un poco mejor.

En ese proceso comprendí que no solo estaba poniendo nombre a lo que sentía al reconocerlas, sino que también estaba aceptando lo que me pasaba. Ese fue un primer gran paso para entender que necesitaba cuidar mi salud emocional y transformar esas emociones que me desgastaban por otras más saludables.

¿Para qué sirve entender qué es la salud emocional?

Entender la salud emocional permite, en esencia, responder con mayor conciencia ante la vida, en lugar de dejarnos llevar únicamente por los impulsos o las circunstancias.

Actualmente, muchos especialistas coinciden en definir la salud emocional, no como la ausencia de problemas, sino como la capacidad de transitar tanto emociones consideradas “positivas” como “negativas” sin que estas nos paralicen o influyan negativamente en la salud física. 

Entre sus principales beneficios se encuentran:

1. Toma de decisiones
Permite decidir con mayor claridad, en lugar de actuar bajo el “secuestro emocional” del enojo, el miedo o la frustración.

2. Resiliencia
Ayuda a recuperarse con mayor rapidez frente a crisis y a adaptarse a cambios inesperados.

3. Relaciones más saludables
Al comprender lo que sentimos, podemos comunicarnos de forma más asertiva sin dañar vínculos personales o laborales.

4. Prevención física
Evita que el estrés emocional sostenido se transforme en síntomas o enfermedades como gastritis, contracturas o hipertensión.

¿Cómo podés aplicarla a tu vida cotidiana?

Aplicar la salud emocional implica convertir la autoconciencia en un hábito diario. Te propongo estos consejos basados en la psicología. 

1 – Identificá y etiquetá tus emociones. Cuando sientas malestar, no lo ignores. Preguntáte: “¿Esto es frustración, cansancio o qué emoción hay detrás?”. Identificar la emoción reduce su intensidad.

2 – Aceptá sin juzgar. Las emociones no son “buenas” o “malas”. Son señales que indican qué necesidad no está siendo atendida.

3 – Hacé una pausa y respirá (mindfulness). Ante una situación estresante, pausar unos segundos antes de reaccionar. Esto permite que el cerebro racional tome el mando frente al emocional.

4 – Establecé límites. Aprender a decir “no” cuando algo sobrepasa tu capacidad emocional es una forma de autocuidado.

5 – Sostené hábitos de apoyo. El bienestar emocional necesita una base física: el descanso adecuado, el movimiento diario y el contacto con la naturaleza ayudan a regular el sistema nervioso.

Comprender la salud emocional también implica reconocer que tomar distancia —al menos por un tiempo— de una persona o situación que nos desgasta es una forma de cuidado y protección

Cuando nos alejamos de esa situación estresante, el sistema nervioso comienza a regularse y se recupera el equilibrio emocional. Entonces, podemos ver con mayor claridad y encontrar respuestas más conscientes frente a aquello que nos genera conflicto.

Para tener en cuenta:

“Si no somos conscientes de nuestras emociones, no podemos gestionarlas”.

Daniel Goleman

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